Salazón
El objetivo de esta primera fase es doble. Por una parte la acción conservadora por medio de la difusión de la sal, y por otra, el ligero sabor salado que la sal confiere a la pieza.
Podemos hablar del presalado, que consiste en aplicar por frotación para eliminar los posibles restos de sangre. La temperatura ha de ser de entre 2º y 5º C.
Una vez en la fase de salado propiamente dicha, la temperatura permanece entre los 0º y 8º C. Los perniles se pueden distribuir utilizando tres técnicas bien diferenciadas: pilas (máximo 8), contenedores y bandejas. El tiempo de permanencia en sal se calcula utilizando la siguiente fórmula: un día de sal por kilo.
Al finalizar esta fase se lavan los perniles con cepillos y agua tibia. Después se dejarán escurrir a una temperatura de 0º C.
Post-salado
El objetivo del postsalado es la distribución homogénea de sal por toda la pieza en un tiempo comprendido entre 40-60 días. La temperatura será de 2º a 6º C, incrementando la temperatura paulatinamente (máximo 12º C). La humedad se establecerá entre un 90% o 80%.
Secado
Los perniles se cuelgan en secaderos naturales, construidos normalmente en las plantas altas de las industrias y orientadas en el eje norte-sur. Los jamones suben al secadero desde los meses de Enero/Febrero y permanecen allí hasta el final del verano, en el mes de Agosto/Septiembre.
En los meses de Julio y Agosto los perniles están sometidos a temperaturas muy elevadas durante el día (30-35º C). Esto hace que la grasa se funda, impregne las masas musculares y se caiga al suelo del secadero. Este hecho se conoce como el "sudado de los jamones".
Maduración
La maduración de los perniles se llevan a cabo en bodegas, manteniendo una temperatura de 10º a 14º C en invierno y de 16º a 20º C en verano. La humedad será del 70% a 80%. El tiempo de permanencia en las bodegas dependerá de la calidad del producto final.
En esta etapa prolifera el moho y la flora fúngica por toda la superficie del jamón, a la misma vez que continúa la actividad enzimática y metabólica.